Asako: Asako era la mejor amiga de Shiba. Durante la guerra contra Fu Leng perdió a su marido. Cuando su mejor amigo fue a ayudar a los truenos en las Tierras Sombrías, confió a Asako un secreto que ha pasado de generación en generación. Los Asako han vivido retirados atesorando las enseñanzas de Shiba y se convirtieron en una orden de monjes retirados del mundo. Ellos se ven como la guía de los hombres hacia la iluminación. Los Asako destacan como eruditos y sanadores. También tienen una gran biblioteca de historia, aunque más pequeña que la de los Ikoma.
Isawa: Pocas familias tienen historias y tradiciones tan orgullosas y complejas como las de la familia Isawa. Como eruditos y maestros de lo arcano, son muy conscientes de las diferencias entre percepción y realidad.
Algunos catalogan las acciones de Isawa como el sello de un hombre egoísta y sin honor, pero los Isawa comprenden que las motivaciones de su fundador no eran ni egoístas ni deshonrosas. Para Isawa, lo que Shiba quería era su ayuda para solucionar un problema que los mismo Kami habían provocado y que ahora amenazaba a toda la creación, y este Kami también quería la lealtad de Isawa. Lo que los Isawa entienden y muchos no comparten, es que no era Isawa quien tenía que darse cuenta de su arrogancia, sino Shiba, el que lo hizo.
Desde su fundación, los Isawa han guiado al Fénix en su deberes para con el Imperio, pero en ninguno de estos deberes han sido tan cuidadosos como en el de la custodia de la magia en el mundo. Por lo general, la palabra de un Isawa en el tema de la magia suele colocar el punto y final de la discusión.
Shiba: Debido al juramente de Shiba, sus descendientes son los sirvientes y protectores de los Isawa. Debido al sacrificio de Shiba, su familia rara vez muestra un orgullo innecesario, pero son igual de testarudos que el resto de su clan.
Muchos Shiba emulan a su ancestro, aplicándose en las artes pacíficas y en los estudios, junto a su entrenamiento marcial. Aunque muchos Bushi, toman la guerra y el conflicto como su forma de vida, los Shiba solo lo ven como una parte de su deber hacia los Isawa. Gracias a su mentalidad erudita, a los Shiba les cuesta ver la muerte como algo glorioso, y solo consideran este momento el fin de la vida llena de experiencias y posibilidades. Debido a esta forma de ver la existencia, los Shiba aceptan fervientemente su papel como guardianes y están dispuestos a entregar su propia vida para que otro pueda seguir viviendo y contribuyendo al mundo.
Isawa: Pocas familias tienen historias y tradiciones tan orgullosas y complejas como las de la familia Isawa. Como eruditos y maestros de lo arcano, son muy conscientes de las diferencias entre percepción y realidad.
Algunos catalogan las acciones de Isawa como el sello de un hombre egoísta y sin honor, pero los Isawa comprenden que las motivaciones de su fundador no eran ni egoístas ni deshonrosas. Para Isawa, lo que Shiba quería era su ayuda para solucionar un problema que los mismo Kami habían provocado y que ahora amenazaba a toda la creación, y este Kami también quería la lealtad de Isawa. Lo que los Isawa entienden y muchos no comparten, es que no era Isawa quien tenía que darse cuenta de su arrogancia, sino Shiba, el que lo hizo.
Desde su fundación, los Isawa han guiado al Fénix en su deberes para con el Imperio, pero en ninguno de estos deberes han sido tan cuidadosos como en el de la custodia de la magia en el mundo. Por lo general, la palabra de un Isawa en el tema de la magia suele colocar el punto y final de la discusión.
Shiba: Debido al juramente de Shiba, sus descendientes son los sirvientes y protectores de los Isawa. Debido al sacrificio de Shiba, su familia rara vez muestra un orgullo innecesario, pero son igual de testarudos que el resto de su clan.
Muchos Shiba emulan a su ancestro, aplicándose en las artes pacíficas y en los estudios, junto a su entrenamiento marcial. Aunque muchos Bushi, toman la guerra y el conflicto como su forma de vida, los Shiba solo lo ven como una parte de su deber hacia los Isawa. Gracias a su mentalidad erudita, a los Shiba les cuesta ver la muerte como algo glorioso, y solo consideran este momento el fin de la vida llena de experiencias y posibilidades. Debido a esta forma de ver la existencia, los Shiba aceptan fervientemente su papel como guardianes y están dispuestos a entregar su propia vida para que otro pueda seguir viviendo y contribuyendo al mundo.
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